Cómo preparar su serie para una revisión de portafolio
Una guía práctica de Rodrigo Carrasco para llegar a la sesión con el material ordenado: qué elegir, cómo imprimir, qué preguntas llevar y cómo anotar lo conversado.
· · 6 min de lectura
Antes de empezar: elija una sola serie
Cuando alguien me escribe para pedir una revisión de portafolio, lo primero que le sugiero es que elija una sola serie. Es tentador llevar todo lo que uno ha hecho en diez años, pero una sesión individual rinde más cuando conversamos sobre un conjunto que tiene una misma intención: un barrio, una familia, un oficio, un viaje corto.
Si usted tiene varias series, escoja la que más le inquieta, no necesariamente la que más le gusta. A veces la serie que resulta difícil de ordenar es justamente la que más enseña. Una buena señal es que pueda explicar en dos frases de qué trata, sin recurrir a palabras como 'identidad' o 'memoria' que no dicen nada concreto.
No se preocupe si la serie aún está inconclusa. Revisamos trabajos en proceso con frecuencia, y de hecho es el mejor momento para mirar la secuencia, porque todavía hay margen para volver a fotografiar o para dejar fuera lo que no aporta.
- Una serie, con una intención que pueda decir en dos frases
- Mejor una serie en proceso que un archivo completo sin foco
- Elija la que más le inquieta, no la que más le agrada
Cuántas fotografías llevar y cómo seleccionarlas
Para una sesión de una hora, lo razonable es llevar entre quince y veinticinco imágenes ya preseleccionadas. Menos de diez cuesta para hablar de secuencia; más de treinta obliga a apurar cada una y la conversación se vuelve superficial. Si le sobran fotos buenas, guarde las dudosas aparte en una carpeta y tráigalas solo si lo pedimos.
Para seleccionar, conviene dejar reposar el material unos días. Mire la serie de nuevo y marque las fotos que usted defendería frente a un desconocido. Después, retire las repetidas: dos imágenes que dicen lo mismo con distinto encuadre suelen debilitarse entre sí. Pregúntese qué aporta cada una que las demás no aporten.
Un error frecuente es incluir una foto solo por el esfuerzo que costó conseguirla: la espera de una tarde, el permiso difícil, el viaje largo. Esa historia es valiosa para usted, pero el lector de la imagen no la conoce. Si la foto no se sostiene sola, mejor déjela fuera.
- Entre quince y veinticinco imágenes para una hora
- Retire las repetidas con encuadres muy parecidos
- No incluya una foto solo por lo que costó hacerla
Impresión o pantalla: qué conviene más
Siempre que sea posible, traiga copias impresas. Sobre una mesa, las fotografías se pueden mover, agrupar, separar y volver a ordenar con las manos, y eso cambia por completo la conversación sobre la secuencia. En una pantalla, el orden queda fijo y tendemos a aceptarlo tal como viene.
No hace falta un papel costoso. Copias de tamaño medio, de unos veinte por treinta centímetros, en papel simple de buena impresión, bastan para trabajar. Lo importante es que todas tengan el mismo tamaño y que el color o el blanco y negro se vea parejo, para que ninguna destaque por razones técnicas.
Si no puede imprimir, traiga el archivo en un computador o tableta con la pantalla bien calibrada, y avíseme antes para ordenar la sesión. Lleve también el material en un pendrive por si algo falla. En la sala contamos con mesa amplia y luz pareja, así que el espacio está pensado para extender y mirar con calma.
- Copias impresas del mismo tamaño y papel
- Veinte por treinta centímetros es un buen tamaño de trabajo
- Si usa pantalla, avise antes y traiga respaldo
Cómo conversamos sobre secuencia y edición
La sesión comienza con usted contando brevemente qué buscaba al hacer la serie. Después guardo silencio y miro las fotografías en el orden que usted propone. Ese primer recorrido me dice mucho: dónde se detiene la mirada, dónde hay ritmo y dónde aparece un hueco o una repetición.
Luego movemos las imágenes. Probamos otro comienzo, otro cierre, agrupamos por luz, por distancia a las personas o por gesto. No buscamos un orden correcto, sino uno que sostenga lo que usted quiere decir. A veces basta cambiar de lugar tres fotos para que la serie respire distinto.
También hablamos de lo que falta. Una serie sobre un mercado puede tener muchos retratos y ningún plano que muestre el lugar; una sobre una familia puede carecer de imágenes de las manos o de la casa. Esa conversación sirve para planear nuevas salidas con la cámara, sin prometer resultados ni fórmulas.
- Usted presenta la serie; yo miro primero sin interrumpir
- Probamos cambios de orden con las copias sobre la mesa
- Identificamos qué tipo de imágenes faltan
Preguntas útiles que conviene llevar anotadas
Lleve por escrito tres o cuatro preguntas concretas. Por ejemplo: ¿la primera foto invita a entrar o confunde?, ¿hay alguna imagen que sobre?, ¿el final cierra o simplemente se corta? Las preguntas precisas producen respuestas útiles; las generales, como '¿qué le parece?', suelen llevar a comentarios amables y poco prácticos.
Anote también dudas de otro tipo: cómo presentar la serie en un cuaderno, qué texto acompañarla, si conviene ponerle título a cada foto o solo a la serie. No son cuestiones menores, y muchas veces son las que frenan a quien tiene un buen trabajo guardado.
Si conversamos sobre retratos de personas, vale la pena pensar antes en cómo conoció a quienes aparecen y qué acuerdos hubo con ellos. Hablamos de eso con respeto y sin juicios, porque la forma de acercarse a las personas también forma parte de la edición.
- Tres o cuatro preguntas concretas, por escrito
- Dudas sobre presentación y textos también valen
- Piense cómo se acercó a las personas retratadas
Qué hacer después de la sesión
Al terminar, tome nota de inmediato. Escriba el nuevo orden, las fotos que quedaron en duda y las ideas para volver a fotografiar. Dentro de las horas siguientes todavía recuerda con claridad lo conversado; a los pocos días, la mitad se ha ido. Si lo prefiere, puede sacar una fotografía de la mesa con la secuencia final.
Antes de cambiar nada, deje pasar unos días. Vuelva a mirar el material con las anotaciones y decida con calma qué sugerencias le hacen sentido y cuáles no. Una revisión no es un veredicto: es una conversación, y usted sigue siendo quien decide cómo termina su serie.
Si después de trabajar el material quiere comentar los cambios, puede escribirnos por la página de contacto. La revisión de portafolio se coordina por consulta, con confirmación escrita y pago por transferencia; los valores están en la página de precios.
- Anote el nuevo orden apenas termine
- Fotografíe la secuencia final sobre la mesa
- Decida con calma qué sugerencias adoptar
Una buena revisión de portafolio se prepara con poco: una serie clara, copias impresas, una selección sin repeticiones y algunas preguntas bien pensadas. Lo demás ocurre en la mesa, mirando juntos y moviendo fotografías hasta que la secuencia diga lo que usted quiere decir. Llegue con curiosidad más que con respuestas hechas, y salga con tareas concretas para seguir trabajando su serie con más calma y más criterio.
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